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Tomelloso vive del viñedo. Su término es una llanura casi sin árboles, salpicada de bombos de piedra, donde las parcelas de viña se suceden durante kilómetros. Cercar aquí significa casi siempre cerrar lindes largos y rectos con un presupuesto ajustado.

La solución lógica es la malla de simple torsión galvanizada, de 1 a 1,5 metros, con postes hincados y tornapuntas en esquinas y entradas. Si la viña es joven, recomendamos un rombo pequeño y la parte baja enterrada o doblada para frenar al conejo, que en primavera se come los brotes.
En buena parte del término la tierra es suelta en superficie, pero en algunas parcelas aparece una capa de caliza dura a poca profundidad. Cuando la hincadora no pasa, abrimos hoyo y hormigonamos solo esos postes, sin encarecer el resto del linde.
Las vendimiadoras y los tractores con remolque necesitan entradas anchas y bien situadas. Dejamos las puertas en la cabecera de las calles de la viña para que se entre y se salga en línea.
Alrededor de la ciudad hay muchas naves de aperos y casas de campo. Para ellas proponemos panel rígido en el frente y simple torsión en los laterales.
Trabajamos también en Argamasilla de Alba, Pedro Muñoz y en el límite con Socuéllamos y Alcázar de San Juan.
Consulta en el ayuntamiento si el tipo de cierre necesita licencia o comunicación previa y qué altura se admite en suelo rústico.
Cada vez hay más viña conducida en espaldera, con sus propios postes y alambres. El cercado va siempre en el linde y separado de la última fila, nunca aprovechando los postes de la espaldera: así la vendimiadora gira en la cabecera sin rozar la malla y puedes renovar la viña sin tocar el cierre. Si las cabeceras son estrechas, lo vemos sobre el plano antes de clavar el primer poste.
En las parcelas con riego por goteo, lo que más se protege es el cabezal: bomba, filtros y programador. Muchas veces no hace falta cerrar toda la finca, basta un recinto pequeño de panel o simple torsión alta con puerta y candado alrededor de la caseta y el pozo.
Sí. Es la forma más económica de frenar el paso de vehículos; los lindes con otras viñas se pueden dejar para más adelante.
Para marcar el linde y frenar al conejo, entre 1 y 1,2 metros suele bastar. Si buscas evitar robos de uva o de material, sube a 1,5 metros.
Envíanos la referencia catastral de la parcela.