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Manzanares está en el cruce de la A-4 con la A-43, y eso se nota: hay mucha nave logística, agrícola e industrial, además del viñedo, el olivar y las queserías del entorno.

En el polígono y en las naves aisladas montamos cerramientos metálicos de 2 metros o más con puertas correderas. Si la nave guarda maquinaria o gasoil, sumamos alambre de espino en la parte alta.
Viña, olivar y cereal se cierran con simple torsión galvanizada. En las explotaciones ganaderas usamos malla anudada para ovejas, que son la base del queso manchego de la zona.
En las parcelas con casa y huerto del término proponemos malla plastificada en verde o panel con lamas si se busca privacidad.
Dejamos puertas para fincas del ancho de la maquinaria que use cada explotación.
En las explotaciones de ovejas no basta con cerrar el perímetro: se suele dividir la finca en cercas para rotar el pasto o separar lotes. Para eso usamos malla ganadera anudada de altura media, postes más espaciados en las divisiones interiores y puertas ganaderas en los cruces, colocadas donde el pastor mueve el rebaño para no tener que dar rodeos.
Las naves logísticas y agrícolas cercanas a la A-4 reciben tráileres a diario. La entrada es la parte crítica del cerramiento: ancho suficiente para que el camión entre sin maniobras, radio de giro libre de postes y una puerta corredera robusta, con carril y topes bien anclados. Lo medimos con el tipo de vehículo que vaya a entrar.
Sí, pero respetando la distancia que marque el titular de la vía. Consulta antes con él dónde puede ir el cierre.
Malla ganadera anudada de altura media, más baja que la cinegética y con la cuadrícula cerrada abajo para los corderos.